Especialistas destacan los avances que están permitiendo diagnósticos más tempranos y precisos, un factor clave para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de quienes viven con esta enfermedad.

La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad inflamatoria del sistema nervioso central mediada por el sistema inmunitario y una de las principales causas de discapacidad no traumática en adultos jóvenes. Su inicio suele ocurrir alrededor de los 30 años y afecta con mayor frecuencia a mujeres que a hombres.

Diagnosticar antes para actuar antes

Detectar la enfermedad en sus etapas iniciales puede marcar una diferencia significativa en la evolución de los pacientes. La Dra. Rosario Alvial, encargada de Asuntos Médicos de GrupoBios, explica que “realizar un diagnóstico precoz es fundamental, ya que permite iniciar tempranamente las terapias modificadoras de la enfermedad (TME), especialmente en la forma remitente-recurrente, la presentación más frecuente de la EM”.

La Dra. Alvial agrega que “la evidencia muestra que intervenir tempranamente puede modificar el curso de la enfermedad y mejorar el pronóstico y calidad de vida de los pacientes”, ya que el tratamiento precoz se ha asociado a una menor frecuencia de recaídas, menor acumulación de daño neurológico y una reducción de la actividad inflamatoria observada en imágenes.

Sin embargo, alcanzar un diagnóstico no siempre es sencillo. Los síntomas iniciales pueden ser variables e incluso inespecíficos, lo que en algunos casos retrasa la sospecha clínica. Aun así, cuando existe acceso oportuno a especialistas y a las herramientas diagnósticas adecuadas, el proceso puede completarse en pocas semanas.

“Actualmente, los criterios diagnósticos de McDonald permiten integrar de manera más precoz la información clínica, radiológica y de laboratorio, favoreciendo diagnósticos más tempranos que en el pasado”, señala la Dra. Alvial.

Nuevas herramientas amplían el acceso al diagnóstico

Históricamente, el estudio de las Bandas Oligoclonales (BOC) en líquido cefalorraquídeo ha sido una de las herramientas de apoyo para el diagnóstico de la enfermedad. No obstante, los avances recientes han incorporado nuevas alternativas de laboratorio que permiten optimizar este proceso.

Entre ellas destacan las cadenas livianas libres kappa y el Índice Kappa, incorporados a los criterios de McDonald en 2024 como un criterio de laboratorio validado.

“La incorporación de las Cadenas Livianas Libres Kappa y del Índice Kappa representa un avance muy relevante, especialmente en términos de eficiencia, estandarización y acceso diagnóstico desde el laboratorio clínico”, acota la Dra. Rosario Alvial.

A diferencia de las BOC, estas determinaciones se realizan mediante ensayos automatizados, lo que facilita la estandarización del análisis y reduce la dependencia de operadores altamente especializados. Esto permite ampliar el acceso a herramientas diagnósticas para Esclerosis Múltiple y favorecer la descentralización de los estudios en centros que cuentan con la plataforma tecnológica adecuada.

La Dra. Alvial destaca que, en línea con el lema de la reciente conmemoración del Día Mundial de la Esclerosis Múltiple y la campaña “Mi Diagnóstico de EM”, es relevante visibilizar “la importancia de la educación, la investigación y los avances clínicos en EM para lograr diagnósticos más tempranos y precisos”.

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