Para Cheril Tapia Rojas, bioquímica de 39 años y doctora en biología celular y molecular, el reconocimiento otorgado por GrupoBios junto con la Sociedad de Biología Celular no es solo un galardón más en su currículum, sino el símbolo de una transición fundamental en su carrera científica.

Tras años de trayectoria, que comenzó el 2009 con su primera participación en el congreso de la sociedad y que ahora cierra su etapa de investigadora joven para proyectarse con mayor madurez. “Mi próximo desafío es independiente de la edad, ya dejar de estar en la vereda de los científicos jóvenes y empezar a trabajar ya por ser una investigadora más consolidada”, afirma con convicción, señalando que el Premio "Científico Joven Destacado 2025" valida el trabajo realizado.

El misterio del envejecimiento cerebral

La investigación de Cheril Tapia se enfoca en el hipocampo, una zona crítica para el aprendizaje y la memoria pero que se deteriora significativamente con la edad. Desde su laboratorio independiente busca entender qué ocurre en las células de esta zona para que dejen de funcionar adecuadamente identificando la falla mitocondrial sináptica como un evento temprano y determinante en el deterioro cognitivo.

“Nosotros lo que hemos visto es que estas mitocondrias sinápticas del hipocampo son más vulnerables a deterioro, acumulan más alteraciones con el tiempo y fallan antes que las mitocondrias no sinápticas”, explica. Actualmente, su atención está puesta en la proteasa LONP1, una proteína encargada de degradar componentes defectuosos dentro de la mitocondria y cuya actividad se encuentra disminuida en cerebros envejecidos. Al intentar restablecer los niveles de esta proteína, Cheril Tapia busca atenuar el daño y preservar la función sináptica.

Más allá de los resultados técnicos, para Cheril Tapia el valor del premio reside en que reconoce una labor científica integral. No se trata solo de la productividad o de una publicación exitosa, sino de la capacidad de formar equipos, participar en docencia y vincularse con la sociedad. Para ella, el reconocimiento de sus pares es la mejor respuesta: “Que un grupo de expertos externos y con amplia trayectoria te diga que vas por buen camino y que estás haciendo bien tu trabajo es, sin duda, el mayor reconocimiento”.

Desafío superado y nuevos horizontes

La independencia científica, alcanzada plenamente en 2018 al adjudicarse sus primeros fondos concursables de ANID, le permitió liderar su propio equipo y generar conocimiento visible a nivel internacional. Hoy, como parte de proyectos potentes como el Centro Ciencia y Vida, Cheril Tapia declara haber cumplido un sueño que comenzó como estudiante de pregrado.

Por eso, recomienda a las nuevas generaciones de investigadores a atreverse a postular y a ser evaluados. “Que lo intenten sin miedo, yo lo intenté a mis 39 años, justamente pensando en que probablemente no lo iba a ganar y se dio”, relata sobre la sorpresa que significó adjudicarse el galardón. Para Cheril Tapia, el premio es la confirmación de que ha superado una etapa, lista para enfrentar los desafíos de una investigadora consolidada con una línea de trabajo sólida y un compromiso permanente con la ciencia.


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