
La Doctora en Ciencias Biológicas se adjudicó el reconocimiento por su tesis doctoral “La señalización purinérgica modula la activación de los linfocitos B”.
Martina Alamo Rollandi es Bioquímica con un Magíster en Ciencias Biológicas y Doctora en Ciencias Biológicas mención Biología Celular y Molecular de la Pontificia Universidad Católica de Chile, actualmente realiza su post doctorado en el instituto de Bioquímica y Biología Celular Molecular del Centro Clínico Universitario de Hamburgo ( UKE) en Alemania.
Este año fue galardoneada con el Premio Anual Dr. Federico Leighton a la mejor tesis de doctorado 2024, por su investigación “La señalización purinérgica modula la activación de los linfocitos B” (Purinergic Signaling Modulates B Cell Activation) en la cual estudió cómo moléculas como ATP y adenosina, liberadas en inflamación, modulan la activación de los linfocitos B durante el reconocimiento de antígenos. Aunque se conocen sus efectos pro- y anti-inflamatorios en otras células inmunes, su impacto en los linfocitos B no está claro.
Sus resultados demostraron que el ATP aumenta la capacidad de los linfocitos B para extraer y presentar antígenos y que, el receptor P2X4 media esta respuesta. Este receptor se recluta a la sinapsis inmunológica tras la activación del linfocito B, modulando la reorganización del citoesqueleto de actina y regulando la dinámica lisosomal para una activación eficiente. Por el contrario, la adenosina inhibe la extracción y presentación de antígenos.
Su trabajo se desarrolló mayormente en Chile, en los laboratorios de la Dra. María Isabel Yuseff, experta en biología celular de los linfocitos B y la Dra. Daniela Sauma, especialista en señalización purinérgica en el sistema inmune. En su carta de postulación, Martina añade que otro elemento que impulsó su investigación fue la pasantía en el Centro Clínico Universitario de Hamburgo (UKE) en Alemania, en el laboratorio del Dr. Pablo J. Sáez, experto en migración 3D de leucocitos, donde Se utilizaron ratones knockout para el receptor P2X4, que fueron fundamentales para confirmar los resultados previamente obtenidos en Chile sobre el rol del receptor P2X4.
“Esta colaboración internacional no solo enriqueció mi investigación con nuevas herramientas experimentales y perspectivas, sino que también resultó en la oferta de un puesto de postdoctorado por dos años para continuar trabajando en los temas propuestos en mi tesis doctoral”, agregó.
Postular a todo
Martina Alamo ya había sido reconocida con el Premio Anual Dr. Federico Leighton a la mejor tesis de pregrado o magíster en el 2019, reconocimiento que la motivó aún más a participar.
Cuando “llegó la carta, entendí mal que estaba entre las tres seleccionadas y que en el congreso iban a decir quién era el ganador. Les conté a mis compañeros y yo ya saltaba feliz del laboratorio. Me dijeron 'Martina, ganaste'. Recuerdo que cuando defendí esa tesis, la presenté en la Sociedad estando en el primer año del doctorado. Pensé: 'después voy a estar acá haciendo lo mismo, pero para el doctorado” y así lo hizo.
Considere que todos los que se dedican a la ciencia deben postular sus trabajos e investigaciones a fondos, premios y otros reconocimientos porque les permite tener una opinión que puede validar o ayudar a mejorar. Que, aunque muchas veces se pregunta si la tesis es lo suficiente para ser seleccionada.
Opina que en ciencia “siempre es postular. Siempre hay que postular, siempre hay que intentarlo. Si llega bien, felicitaciones, será un buen logro. Pero si no llega, no hay que dejarse vencer sólo porque no ganaste alguna vez. Es lo mismo que con los Fondecyt, si una decide quedarse en la academia, es lo mismo”.
Las postulaciones son para ella una manera de entrenar. “Lo más difícil es venderse con la carta de intención. Ahí es donde cuesta y, como se diría en chileno, le cae la teja de que ha hecho harto en el doctorado o en su trayectoria. Recomendaría que se enseñara a postular, es una manera de identificar todos los logros y avances que se ha hecho”, explica.
Representante universitaria
Martina recuerda que, al escribir la carta para postular a este premio, no le fue fácil recapitular qué más había hecho. Además de su investigación fue delegada de los estudiantes de doctorado de la Universidad Católica por dos años, los representó frente al decano, con los directores de departamento y con las direcciones de posgrado y de pregrado, durante la pandemia, para encontrar mecanismos para mejorar la situación y acceso a laboratorios cuando la universidad priorizaba a los estudiantes de pregrado.
“Los estudiantes de doctorado estaban un poco botados, no podíamos ir a los laboratorios en ese momento, el primer año fue un desastre. Pero para el segundo año, que yo todavía seguía siendo representante, logramos que por lo menos un estudiante fuera por laboratorio una vez a la semana” dice. Como representante, también participó de la elaboración de un manual de buenas prácticas para la relación dependiente tutor-estudiante.


Ciencia colaborativa
Martina Alamo asegura que es fundamental invertir en la formación de capital humano, acompañando a otros estudiantes en su proceso práctico en los laboratorios; por eso fue ayudante de diversas carreras como química, ingeniería y medicina. Su objetivo es ser director de un laboratorio.
“Siempre me imagino guiando tesis, ayudando a estudiantes, siendo director de un laboratorio. No quiero decir que escribir no me cueste o que no vea dificultades, ya que en ocasiones uno puede sentirse derrotado por la falta de fondos y financiamiento, especialmente si considerara regresar a Chile. Sin embargo, fuera del país la competencia sigue siendo igual de intensa e incluso mayor, ya que es a nivel internacional”, cuenta.
Desde joven se ha interesado en los proyectos de sus colegas y compañeros para estar siempre atenta a aportes y colaboraciones porque reconoce que una persona no puede saber todo. Cree que Chile carece de ciencia colaborativa, especialmente entre los mismos compañeros, en su visión, el área de genética molecular debería colaborar más con el área de biología celular, con la de fisiología y otras, para mejorar las investigaciones y potenciar proyectos, especialmente al momento de postular a fondos.
“No es que me supiera los proyectos de mis compañeros, pero los entendía, era capaz de presentarlos porque los escuchaba, entendía el problema científico propuesto y era capaz de memorizar sus avances, progresos, qué decía acá, qué decía arriba, si esto aumentaba. , si esto disminuyera. Lo que uno lee, en el futuro le va a servir al de al lado y el de al lado puede leer algo que te va a servir a ti. Eso se traduce en que la ciencia es colaborativa, puedo darle otra retroalimentación que quizás él no había visto, porque la búsqueda ya es tan grande, quizás se le escape”, aclara.
Aprender del error
Martina agradece el premio, pero aclara que hubo muchas otras postulaciones en las cuales no fue seleccionada. Desde que escuchó de este premio en su pregrado ha sido su cruzada personal darlo a conocer a otros estudiantes y motivarlos a postular sus tesis.
“Cuando a mí me enseñaron, me gustó cómo me enseñaron, pero también aprendí a través de muchos errores, que eso llevó a que me atrasaran ciertas cosas. Entonces, cuando yo enseñaba, le enseñaba al tiro mis errores a mis compañeros, a todos los que formaba”, para evitarles esos problemas.
El premio consiste en pasaje local, inscripción y alojamiento para asistir a la Reunión Anual de la Sociedad de Biología Celular y una asignación de $1.700.000 de libre disposición. Si bien Martina no pudo asistir por el breve tiempo de aviso y la distancia, dado que está realizando su post doctorado en el mismo centro alemán en Hamburgo en que hizo su pasantía hace dos años, considera que ganarlo es un reconocimiento de investigadores experimentados de su misma área.
“Saber que un comité eligió mi tesis como la mejor, es un empuje, una confirmación de que 'voy bien encaminada', estoy halagada. En Alemania, después de tener la noticia tuve reunión departamental y mi jefe antes de que empezara a presentarme feliz y todo el mundo reaccionó como 'ganaste con una tesis ya nivel nacional '. Una medalla”, concluye.